El desarrollo urbanístico de una zona cercana a una de las zonas de playa de mayor influencia del Bilbao metropolitano, tuvo como consecuencia que a pesar de la crisis inmobiliaria, una gran multitud de gente, en su mayoría parejas jóvenes con hijos pequeños, fijara sus ojos en esta zona como lugar para vivir. Ante la falta de crédito bancario a los promotores el lugar se saturo de promociones bajo la fórmula de la cooperativa, muchas de ellas sin mucho fundamento ni experiencia. Este proyecto surgió a raíz del caos cooperativo reinante, como reivindicación de la figura del promotor; entendida como el profesional de la promoción; como reivindicación de una manera de hacer basada en el conocimiento y la experiencia.